
A Naomi Campbell se la trata con recelo, no se puede adivinar ni intuir cuando le sobrevendrá un rapto de ira que expulse fuera de sí rasguños, manotazos, procacidades o celulares. Hace algún tiempo, fue sentenciada a realizar servicios comunitarios por agredir a una de sus empleadas con uno de estos aparatos. Pero por más pisos que fregó y fregó, no tuvo reparos en descargar su rabia, esta vez, contra un agente policial que pretendía bajarla del avión, tras haber armado un escándalo y violentado a un asistente de vuelo.
Luego de percatarse de que sus maletas podrían haberse extraviado, montó en cólera contra el desafortunado empleado. En vista de que la situación se tornaba incontrolable, este mandó llamar a un efectivo de seguridad, quien, al pretender retirarla de la nave, fue blanco de un sendo gargajo por parte de la modelo.
El perfil de agresividad que ostenta Naomi ha podido constatarse en reiteradas ocasiones, como cuando, durante un viaje en el fastuoso yate de su entonces multimillonario novio, le increpó al chef su escaso tino al elegir la pasta y el vino, demérito que, para ella, era digno de una golpiza.
Fue la primera modelo afroamericana en ser portada de la afamada Vogue. Sin embargo, sus posteriores apariciones en revistas no se debieron a que se encaramaba como una abanderada de la raza negra, sino que despuntaba como la modelo de historial más negro.
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