Álvaro Arce
Examen Final de Taller de Crónicas y Entrevistas
Espía atrapa espía
El viernes 30 de octubre pasado Víctor Ariza Mendoza, técnico de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), se alistaba para almorzar con tres amigos en un restaurante de Jesús María. Tres años atrás había sido calificado de sospechoso de bridar información confidencial a Chile, por lo que el Departamento de Contrainteligencia de dicha institución designó a dos comandantes y un capitán para llevar a cabo un seguimiento y acumular pruebas contra él. Aquella tarde se le presentaba como una cuchipanda más entre camaradas, nunca imaginó que la factura no se la iban a pasar los ya despachados manjares de nuestra comida norteña, y sí un descuido suyo que los agentes propiciaron.
Un día cualquiera del 2007 Ariza recibió la llamada de un supuesto capitán de la FAP que le pedía reunirse, sin mayores explicaciones, y lo antes posible, en un parque de la avenida Del Ejército. La reunión se pactó para ese mismo día. A petición de la voz anónima Ariza acudió en cuestión de minutos, bajo una angustiosa incertidumbre, sin compañía alguna y vestido de civil. Siguiendo al pie de la letra sus indicaciones, —pero recomponiéndose con cada bocanada de aire de la turbación que, sin saberlo, empezaba a delatarlo— llegó hasta el punto de encuentro preestablecido.
No hizo falta que buscara a su entrevistador entre la muchedumbre, ni mucho menos que intentara distinguir algún rostro familiar apelando a su trayectoria en el ámbito militar. Casi y no le dio tiempo siquiera para corresponder el saludo. Ese hombre, de fugaz apretón de manos, tenía a Ariza identificado de antemano, y ahora se dedicaba, sin rodeos, a ponerlo en jaque con cada una de sus acusaciones.
El técnico FAP ensayó varios contraargumentos para negar las imputaciones de las que era blanco. Y aunque las pruebas que esgrimía el súbito delator no se le aparecían convincentes, la incriminación de fondo era inobjetable: delitos de revelación de secreto nacional, participación en una red de espionaje y lavado de activos en agravio del Estado. Sin embargo, en vista de que su interés pasaba por lucrar fungiendo de coadyuvante en la transacción de documentos confidenciales, Ariza le ofreció dinero a cambio de su complicidad. En vez de suspender vínculos con el informante descubierto el operado chileno, artífice de este macabro negocio, aprobó la decisión. Gravísimo error.
Su pecado esa tarde de viernes en el restaurante de comida norteña no fue la gula, sino haber mordido el anzuelo que unos hábiles “detectives” castrenses le colocaron tres años antes. Ante la mirada atónita de amigos y comensales, Ariza fue detenido por el capitán y los comandantes que lo desvelaron en el parque. Los roles se invirtieron aquel día: el espía había sido atrapado por otros espías. Unos legales y benefactores, claro está.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Espía atrapa espía
El viernes 30 de octubre pasado Víctor Ariza Mendoza, técnico de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), se alistaba para almorzar con tres amigos en un restaurante de Jesús María. Tres años atrás había sido calificado de sospechoso de bridar información confidencial a Chile, por lo que el Departamento de Contrainteligencia de dicha institución designó a dos comandantes y un capitán para llevar a cabo un seguimiento y acumular pruebas contra él. Aquella tarde se le presentaba como una cuchipanda más entre camaradas, nunca imaginó que la factura no se la iban a pasar los ya despachados manjares de nuestra comida norteña, sino un descuido suyo que los agentes propiciaron.
Un día cualquiera del 2007 Ariza recibió la llamada de un supuesto capitán de la FAP que le pedía reunirse, sin mayores explicaciones, y lo antes posible, en un parque de la avenida Del Ejército. La reunión se pactó para ese mismo día. A petición de la voz anónima Ariza acudió en cuestión de minutos, bajo una angustiosa incertidumbre, sin compañía alguna y vestido de civil. Siguiendo al pie de la letra sus indicaciones, —pero recomponiéndose con cada bocanada de aire de la turbación que, sin saberlo, empezaba a delatarlo— llegó hasta el punto de encuentro preestablecido.
No hizo falta que buscara a su entrevistador entre la muchedumbre, ni mucho menos que intentara distinguir algún rostro familiar apelando a su trayectoria en el ámbito militar. Casi y no le dio tiempo siquiera para corresponder el saludo. Ese hombre, de fugaz apretón de manos, tenía a Ariza identificado de antemano, y ahora se dedicaba, sin rodeos, a ponerlo en jaque con cada una de sus acusaciones.
El técnico FAP ensayó varios contraargumentos para negar las imputaciones de las que era blanco. Y aunque las pruebas que esgrimía el súbito delator no se le aparecían convincentes, la incriminación de fondo era inobjetable: delitos de revelación de secreto nacional, participación en una red de espionaje y lavado de activos en agravio del Estado. Sin embargo, en vista de que su interés pasaba por lucrar fungiendo de coadyuvante en la transacción de documentos confidenciales, Ariza le ofreció dinero a cambio de su complicidad. En vez de suspender vínculos con el informante descubierto el operado chileno, artífice de este macabro negocio, aprobó la decisión. Gravísimo error.
Su pecado esa tarde de viernes en el restaurante de comida norteña no fue la gula. Fue haber mordido el anzuelo que unos hábiles “detectives” castrenses le colocaron tres años antes. Los roles se invirtieron aquel día: el espía había sido atrapado por otros espías. Unos legales y benefactores, claro está.
Un día cualquiera del 2007 Ariza recibió la llamada de un supuesto capitán de la FAP que le pedía reunirse, sin mayores explicaciones, y lo antes posible, en un parque de la avenida Del Ejército. La reunión se pactó para ese mismo día. A petición de la voz anónima Ariza acudió en cuestión de minutos, bajo una angustiosa incertidumbre, sin compañía alguna y vestido de civil. Siguiendo al pie de la letra sus indicaciones, —pero recomponiéndose con cada bocanada de aire de la turbación que, sin saberlo, empezaba a delatarlo— llegó hasta el punto de encuentro preestablecido.
No hizo falta que buscara a su entrevistador entre la muchedumbre, ni mucho menos que intentara distinguir algún rostro familiar apelando a su trayectoria en el ámbito militar. Casi y no le dio tiempo siquiera para corresponder el saludo. Ese hombre, de fugaz apretón de manos, tenía a Ariza identificado de antemano, y ahora se dedicaba, sin rodeos, a ponerlo en jaque con cada una de sus acusaciones.
El técnico FAP ensayó varios contraargumentos para negar las imputaciones de las que era blanco. Y aunque las pruebas que esgrimía el súbito delator no se le aparecían convincentes, la incriminación de fondo era inobjetable: delitos de revelación de secreto nacional, participación en una red de espionaje y lavado de activos en agravio del Estado. Sin embargo, en vista de que su interés pasaba por lucrar fungiendo de coadyuvante en la transacción de documentos confidenciales, Ariza le ofreció dinero a cambio de su complicidad. En vez de suspender vínculos con el informante descubierto el operado chileno, artífice de este macabro negocio, aprobó la decisión. Gravísimo error.
Su pecado esa tarde de viernes en el restaurante de comida norteña no fue la gula. Fue haber mordido el anzuelo que unos hábiles “detectives” castrenses le colocaron tres años antes. Los roles se invirtieron aquel día: el espía había sido atrapado por otros espías. Unos legales y benefactores, claro está.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Partido disparejo

Cuántos disparos habrá tenido que atajar Robert Enke para adueñarse del puesto bajo los tres palos de la selección alemana. Cuántos bombazos bien amortiguados de los delanteros “top” europeos, cuántos centros ponzoñosos que interceptó a tiempo y qué sobre su prolijidad para armar barreras impenetrables. Y sin embargo hubo algo que no supo contener, un hecho que terminó por vencerlo con la fuerza arrasadora de un tren.
Corría el año 2006, Enke no había debutado aún en la selección de su país, a pesar de que en su palmarés se distinguían clubes prestigiosos donde había jugado, como el Barcelona y el Bayern Munich, y datos estadísticos a su favor. Pero nada de eso le importaba, todos estos antecedentes, en potencia, lucrativos para su carrera futbolística no ocupaban ni un milímetro de espacio en su cabeza. Su hasta entonces única hija de dos años fallecía de una grave enfermedad cardíaca y esto lo sumiría en una depresión irreversible.
Todo parecía hacérsele cuesta arriba pero él encontró, o así pareció, la manera de superar la tragedia. A la par que se consolidaba y pagaba con creces su contratación en el Hannover 96, atraía la mirada del entonces director técnico de la selección teutona, Jurgen Klinsman, que por fin decidió convocarlo al año siguiente.
Enke daba la impresión de haber aprovechado esa dosis inexplicable de vigor que deja la muerte de un ser querido en uno si es bien asimilada, pero desgraciadamente no fue así. Quien manejó, primero, hasta la estación y luego se dejara caer a los rieles del ferrocarril no fue él. En su cuerpo convivían la pena con el amor inconcluso, la rabia con la fustración y la vacuedad de sus triunfos deportivos con la desesperanza. Todo resto humano de superación, anhelo y optimismo se habia evaporado.
La muerte de su hija fue un gol en contra del que jamás se repuso. Uno por el que ahora lloran sus compañeros, por el que las tribunas están de luto y por el que su equipo saldrá a la cancha, para siempre, con diez jugadores.
Cuántos disparos habrá tenido que atajar Robert Enke para adueñarse del puesto bajo los tres palos de la selección alemana. Cuántos bombazos bien amortiguados de los delanteros “top” europeos, cuántos centros ponzoñosos que cortó a tiempo y qué sobre su prolijidad para armar barreras impenetrables. Y sin embargo hubo una noticia que no supo contener, un hecho que terminó por vencerlo con la fuerza arrasadora de un tren.
Corría el año 2006, Enke no había debutado aún en la selección de su país, a pesar de que en su palmarés se distinguían clubes prestigiosos donde había jugado, como el Barcelona y el Bayern Munich, y datos estadísticos a su favor. Pero nada de eso le importaba, todos estos antecedentes, en potencia, lucrativos para su carrera futbolística no ocupaban ni un milímetro de espacio en su cabeza. Su hasta entonces única hija de dos años fallecía de una grave enfermedad cardíaca y esto lo sumiría en una depresión irreversible.
Todo parecía hacérsele cuesta arriba pero él encontró, o así pareció, la manera de superar la tragedia. A la par que se consolidaba y pagaba con creces su contratación en el Hannover 96, atraía la mirada del entonces director técnico de la selección teutona, Jurgen Klinsman, que por fin decidió convocarlo al año siguiente.
Enke daba la impresión de haber aprovechado esa dosis inexplicable de vigor que deja la muerte de un ser querido en uno si es bien asimilada, pero lamentablemente no fue así.
Corría el año 2006, Enke no había debutado aún en la selección de su país, a pesar de que en su palmarés se distinguían clubes prestigiosos donde había jugado, como el Barcelona y el Bayern Munich, y datos estadísticos a su favor. Pero nada de eso le importaba, todos estos antecedentes, en potencia, lucrativos para su carrera futbolística no ocupaban ni un milímetro de espacio en su cabeza. Su hasta entonces única hija de dos años fallecía de una grave enfermedad cardíaca y esto lo sumiría en una depresión irreversible.
Todo parecía hacérsele cuesta arriba pero él encontró, o así pareció, la manera de superar la tragedia. A la par que se consolidaba y pagaba con creces su contratación en el Hannover 96, atraía la mirada del entonces director técnico de la selección teutona, Jurgen Klinsman, que por fin decidió convocarlo al año siguiente.
Enke daba la impresión de haber aprovechado esa dosis inexplicable de vigor que deja la muerte de un ser querido en uno si es bien asimilada, pero lamentablemente no fue así.
miércoles, 28 de octubre de 2009
miércoles, 21 de octubre de 2009
Mundial de algunos pocos

Los tres periodistas deportivos coincidieron en un rincón apartado del salón que la Federación Peruana de Fútbol había acondicionado para los respectivos brindis. Por la escasa decoración y la mesa oblonga para 10 personas, donde improvisadamente habían colocado la vajilla, se intuía que aquella era una sala de reuniones. Todos llevaban las camisas fuera del pantalón, las corbatas holgadas y las mejillas coloradas.
—¡Por fin se nos dio! —exclamó Coqui, bastante achispado por el pisco sour.
—Ahora te subes al carro, ¿no?- respondió Phillip. —Pero hace unos meses ya habías tirado la toalla.
—Siempre aflora en algunos el carácter derrotista antes de tiempo. —dijo Eddie.
—Vamos, hombre, sabes bien que soy un manojo de nervios. —repuso Coqui. — Además, no quería ilusionarme.
—¡Qué va! Si ya estaba cantado que lo conseguiríamos. —dijo Phillip, antes de darle un largo sorbido a su vaso.
—Quizás no podía afirmarlo con la seguridad de Phillip, pero sí pues, se veía venir Coqui.
—Eres joven todavía, nosotros ya sabemos cómo es. —agregó Phillip, mientras se le dibujaba una sonrisa cómplice en el rostro
El único mozo en la reunión se acercaba a ofrecerles bocaditos. Coqui lo advirtió y les pidió a sus colegas que callaran de inmediato. Solo Phillip se sirvió de la bandeja. Cogió dos empanadas de queso y las atenazó con los dedos de su mano izquierda. En la derecha sostenía el ron que se negaba a terminar. Eddie, por su parte, pidió que le trajeran un whisky. Luego despachó al sirviente.
—Es mejor no seguir hablando aquí. —dijo Coqui, muy preocupado.
—Como tú digas. —convino Eddie —Tiempo de sobra tendremos ahora con tantos viajes.
Regresaron a la mesa central. La íntima celebración estuvo colmada de guiños, risotadas y groserías de triunfante júbilo. Se habló de todo, pero nunca del motivo que los congregaba. Acababa de formarse la nueva y furtiva Comisión Mundialista… y de gestarse, por adelantado, una eliminación más.
lunes, 19 de octubre de 2009
Mundial de algunos pocos
Los tres periodistas deportivos coincidieron en un rincón apartado del salón que la Federación Peruana de Fútbol había acondicionado para los respectivos brindis. Todos llevaban las camisas fuera del pantalón, las corbatas holgadas y las mejillas coloradas.
—¡Por fin se nos dio! —exclamó Coqui, bastante achispado por el pisco sour.
—Ahora te subes al carro, ¿no?- respondió Phillip. —Pero hace unos meses ya habías tirado la toalla.
—Siempre aflora en algunos el carácter derrotista antes de tiempo. —dijo Eddie.
—Vamos, hombre, sabes bien que soy un manojo de nervios. —repuso Coqui. — Además, no quería ilusionarme.
—¡Qué va! Si ya estaba cantado que lo conseguiríamos. —dijo Phillip, antes de darle un largo sorbido a su ron.
—Quizás no podía afirmarlo con la seguridad de Phillip, pero sí pues, se veía venir Coqui.
—Eres joven todavía, nosotros ya sabemos cómo es. —agregó Phillip, mientras se le dibujaba una sonrisa cómplice en el rostro
El único mozo en la reunión se acercaba a ofrecerles bocaditos. Coqui lo advirtió y les pidió a sus colegas que callaran de inmediato. Solo Phillip se sirvió de la bandeja. Cogió dos empanadas de queso y despachó al sirviente.
—Es mejor no seguir hablando aquí. —dijo Coqui, muy preocupado.
—Tienes razón —convino Eddie —Tiempo de sobra tendremos ahora con tantos viajes.
Regresaron a la mesa central, cada uno por su lado. Acababa de formarse la nueva y furtiva Comisión Mundialista, y de gestarse una eliminación más.
—¡Por fin se nos dio! —exclamó Coqui, bastante achispado por el pisco sour.
—Ahora te subes al carro, ¿no?- respondió Phillip. —Pero hace unos meses ya habías tirado la toalla.
—Siempre aflora en algunos el carácter derrotista antes de tiempo. —dijo Eddie.
—Vamos, hombre, sabes bien que soy un manojo de nervios. —repuso Coqui. — Además, no quería ilusionarme.
—¡Qué va! Si ya estaba cantado que lo conseguiríamos. —dijo Phillip, antes de darle un largo sorbido a su ron.
—Quizás no podía afirmarlo con la seguridad de Phillip, pero sí pues, se veía venir Coqui.
—Eres joven todavía, nosotros ya sabemos cómo es. —agregó Phillip, mientras se le dibujaba una sonrisa cómplice en el rostro
El único mozo en la reunión se acercaba a ofrecerles bocaditos. Coqui lo advirtió y les pidió a sus colegas que callaran de inmediato. Solo Phillip se sirvió de la bandeja. Cogió dos empanadas de queso y despachó al sirviente.
—Es mejor no seguir hablando aquí. —dijo Coqui, muy preocupado.
—Tienes razón —convino Eddie —Tiempo de sobra tendremos ahora con tantos viajes.
Regresaron a la mesa central, cada uno por su lado. Acababa de formarse la nueva y furtiva Comisión Mundialista, y de gestarse una eliminación más.
lunes, 21 de septiembre de 2009
¡Vientos de guerra interna?

Corrían las primeras horas del día y el depuesto presidente, Miguel Zelaya, pisaba tierra hondureña luego de casi tres meses de exilio y un largo viaje por tierra. Enseguida, buscó refugio en la embajada brasileña, donde permanece hasta ahora, y en la que a lo largo del día se fueron aglomerando sus partidarios.
Zelaya fue derrocado el 28 de junio del presente año a manos de Roberto Micheletti. Esto sucedió debido a que un proyecto de cambio constitucional, que permitía la reelección, alarmó a miembros del Congreso, la Corte Suprema y a varios integrantes de su partido.
A través de un breve comunicado, la Administración del gobierno de facto de Honduras decretó hoy un toque de queda a nivel nacional, que se inició a las 16.00 hora local y cesaría a las 07.00 hora local del martes. En dicho informe se explicó, además, que la medida se tomó a partir de los recientes acontecimientos, con la intención de “proteger la tranquilidad,la vida y los bienes de las personas”.
Goles son (des)amores: Ramón Quiroga

No hubo plegaria alguna levantada por los hinchas de Rosario Central que retuviese al guardameta argentino Ramón Quiroga. Primero, mudó de club al Sporting Cristal en 1973 y, cuatro años más tarde, se nacionalizó peruano, tras el ofrecimiento de jugar por la selección.
Pero como la justicia divina a veces llega tarde, tampoco sirvieron las súplicas de los peruanos para detener el vendaval de goles que Argentina le asestó a Perú en el mundial del 78'. El controversial partido acabó 6 a 0 y con Quiroga como el principal sospechoso de facilitar el soborno.
En 1985 pasaría a la U, con la que salió campeón, participó en la Copa Libertadores y en la que, ya retirado, darìa sus primeros pasos como entrenador. Esto le abrió las puertas para dirigir, más adelante, a los primeros equipos del Cienciano, León de Huánuco, Deportivo Municipal y Alianza Atlético de Sullana.
No obstante, jamás pudo librarse de la polémica generada por el abultado resultado en contra. Inclusive, las dudas se avivaron cuando le confesó a un periodista que todavía se sentía más argentino que peruano.
Al parecer sus ruegos sí fueron atendidos, y es que ahora trabaja de comentarista en un canal de cable, lo que le permite refugiarse, por el momento, de esas preguntas fastidiosas, mas nunca inoportunas.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Charles Bukowski: La mala vida de la buena muerte
Charles Bukowski es Hank Chinaski y Hank Chinaski es Charles Bukowski. Mientras que Bukowski apuntilla las teclas de su vieja máquina de escribir, presa de la indolencia y brillantez que se apoderan de su mente cuando está achispada por el alcohol, Hank busca desesperado, por encargo, una licorería para empatarse con su otro yo. Lógicamente, la encuentra, y por fin está listo para conversar.
Ambos son, además de borrachos empedernidos, fumadores compulsivos y misóginos a medias, cuando les conviene. Sus días transcurren entre caminatas errabundas, entrevistas de trabajo infructuosas, putas indómitas que ellos llaman novias y refriegas en bares de mala muerte.
Bukowski despotrica con Hank de la maldita vida que nunca lo pudo acoger, pero en el fondo sabe que es él quien la rechazó. Su forma de ser no tiene cabida en este mundo, y esto Hank se lo hace notar cada vez que puede, o le dejan, o se deja, como ahora: “Charles, hermano, cómo esperas pertenecer a un mundo que lucha por vivir, cuando tu persistes en vivir muriendo”.
De pronto Bukowski suelta una carcajada seguida de un tufo a sorna e irreverencia, despega las yemas de sus dedos de las erosionadas teclas y se aleja tambaleante del escritorio. Hoy se cansó rápido de oír a Hank, o quizás se aburrió de hacerlo hablar. Siempre es más fácil lidiar con esas pesadas cargas cuando se tiene donde depositarlas. A diferencia de las otras personas, que cuando lo logran se abocan a vivir, Charles se dedica a seguir libando, a seguir fumando, a seguir muriendo con dulzura.
Ambos son, además de borrachos empedernidos, fumadores compulsivos y misóginos a medias, cuando les conviene. Sus días transcurren entre caminatas errabundas, entrevistas de trabajo infructuosas, putas indómitas que ellos llaman novias y refriegas en bares de mala muerte.
Bukowski despotrica con Hank de la maldita vida que nunca lo pudo acoger, pero en el fondo sabe que es él quien la rechazó. Su forma de ser no tiene cabida en este mundo, y esto Hank se lo hace notar cada vez que puede, o le dejan, o se deja, como ahora: “Charles, hermano, cómo esperas pertenecer a un mundo que lucha por vivir, cuando tu persistes en vivir muriendo”.
De pronto Bukowski suelta una carcajada seguida de un tufo a sorna e irreverencia, despega las yemas de sus dedos de las erosionadas teclas y se aleja tambaleante del escritorio. Hoy se cansó rápido de oír a Hank, o quizás se aburrió de hacerlo hablar. Siempre es más fácil lidiar con esas pesadas cargas cuando se tiene donde depositarlas. A diferencia de las otras personas, que cuando lo logran se abocan a vivir, Charles se dedica a seguir libando, a seguir fumando, a seguir muriendo con dulzura.
Gata fiera

A Naomi Campbell se la trata con recelo, no se puede adivinar ni intuir cuando le sobrevendrá un rapto de ira que expulse fuera de sí rasguños, manotazos, procacidades o celulares. Hace algún tiempo, fue sentenciada a realizar servicios comunitarios por agredir a una de sus empleadas con uno de estos aparatos. Pero por más pisos que fregó y fregó, no tuvo reparos en descargar su rabia, esta vez, contra un agente policial que pretendía bajarla del avión, tras haber armado un escándalo y violentado a un asistente de vuelo.
Luego de percatarse de que sus maletas podrían haberse extraviado, montó en cólera contra el desafortunado empleado. En vista de que la situación se tornaba incontrolable, este mandó llamar a un efectivo de seguridad, quien, al pretender retirarla de la nave, fue blanco de un sendo gargajo por parte de la modelo.
El perfil de agresividad que ostenta Naomi ha podido constatarse en reiteradas ocasiones, como cuando, durante un viaje en el fastuoso yate de su entonces multimillonario novio, le increpó al chef su escaso tino al elegir la pasta y el vino, demérito que, para ella, era digno de una golpiza.
Fue la primera modelo afroamericana en ser portada de la afamada Vogue. Sin embargo, sus posteriores apariciones en revistas no se debieron a que se encaramaba como una abanderada de la raza negra, sino que despuntaba como la modelo de historial más negro.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Aquel Sendero Luminoso entregado a la lucha popular, yace ahora enclaustrado en una celda de 2 x 3m., reposa su ímpetu avasallador en un camastro y se fermenta en la mente sentina de Abimael Guzmán. El Sendero Luminoso moderno, repta agazapado por los frondosos bosques del VRAE, abastece de hoja de coca al narcotráfico de la zona, y no tiene reparos en marcar distancias con el Pensamiento Gonzalo. Si perdura algún remanente, es el trasfondo criminal de sus ataques, en los que la vida de la otra persona no tiene ningún valor. Hoy, el Perú enterró a tres de sus hijos más vulnerables ante las emboscadas senderistas: los soldados de las FF.AA.
Guzmán declaró una guerra contra el Estado peruano, que duró 10 años y dejó más de 69 280 muertos y desaparecidos. Los tres miembros de la Fuerza Aérea que fueron abatidos el pasado 2 de setiembre, cuando realizaban una maniobra de rescate a bordo de un helicóptero, son solo números inexpresivos al lado de los otros.
Guzmán declaró una guerra contra el Estado peruano, que duró 10 años y dejó más de 69 280 muertos y desaparecidos. Los tres miembros de la Fuerza Aérea que fueron abatidos el pasado 2 de setiembre, cuando realizaban una maniobra de rescate a bordo de un helicóptero, son solo números inexpresivos al lado de los otros.
Hace 90 días, un día de lluvias en Bagua que no derramó ni una gota de agua, y sin embargo del cielo chispearon piedras, lanzas y balas, tiñó con sangre de 33 indígenas y policías el verde inmaculado de la selva peruana. El recién estrenado documental “Misterios del Capital de los Indígenas Amazónicos”, producido por el ILD, a cargo del economista y político peruano Hernando de Soto, busca desenmarañar los nudos causantes del último conflicto en la Amazonía.
Mantienen la teoría de que surgieron a partir de un olvido inmemorial de esta zona por parte del Estado,,
Acusamos a los indígenas amazónicos de vivir de espaldas al mundo, en suertes de mini-naciones blindadas contra el progreso y la actitud concertadora que esto supone, pero no reconocemos que esto se debe, en cierta medida, a que nosotros les retornamos el mismo gesto de indiferencia. El documental revela que, dentro de este marco, los indígenas han empezado a formar empresas en sus comunidades, semejantes a las que surgieron en otras regiones postergadas del mundo.
Mantienen la teoría de que surgieron a partir de un olvido inmemorial de esta zona por parte del Estado,,
Acusamos a los indígenas amazónicos de vivir de espaldas al mundo, en suertes de mini-naciones blindadas contra el progreso y la actitud concertadora que esto supone, pero no reconocemos que esto se debe, en cierta medida, a que nosotros les retornamos el mismo gesto de indiferencia. El documental revela que, dentro de este marco, los indígenas han empezado a formar empresas en sus comunidades, semejantes a las que surgieron en otras regiones postergadas del mundo.
lunes, 31 de agosto de 2009
La noche del 22 de marzo de 1897, en Moscú, Chejov salió a cenar con su amigo y confidente, Alexei Suvorin. Ellos compartían el ser nietos de siervos, tener la sangre campesina en las venas, pese a que tanto política como temperamentalmente se hallaban en las antípodas. Suvorin, editor y magnate de la prensa, era un reaccionario y self-made man. Sin embargo, era también uno de los escasos íntimos de Chejov, su confidente y éste gustaba de su compañía.
Naturalmente, fueron al mejor restaurante de la ciudad. Estaba relajado, jovial. Acababa de sentarse cuando empezó a brotarle sangre de la boca. Luego de que Suvorin y dos camareros lo acompañaran al cuarto de baño y trataran de detener la hemorragia, Suvorin hizo que alistaran una cama en uno de los cuartos de su suite. Más tarde, después de una segunda hemorragia, Chejov se avino a ser trasladado a una clínica especializada en el tratamiento de la tuberculosis y afecciones respiratorias. Cuando Suvorin fue a visitarlo días después, Chejov se disculpo por el escándalo del restaurante, pero siguió insistiendo en que su estado no era grave.
Naturalmente, fueron al mejor restaurante de la ciudad. Estaba relajado, jovial. Acababa de sentarse cuando empezó a brotarle sangre de la boca. Luego de que Suvorin y dos camareros lo acompañaran al cuarto de baño y trataran de detener la hemorragia, Suvorin hizo que alistaran una cama en uno de los cuartos de su suite. Más tarde, después de una segunda hemorragia, Chejov se avino a ser trasladado a una clínica especializada en el tratamiento de la tuberculosis y afecciones respiratorias. Cuando Suvorin fue a visitarlo días después, Chejov se disculpo por el escándalo del restaurante, pero siguió insistiendo en que su estado no era grave.
¿Empieza la invasión?

Si bien Mario y Pedro Brescia fueron recibidos en el Palacio de la Moneda de Chile, el agasajo mereció un castillo de nombre más rimbombante y fastuoso que el del penique. Los US$555 millones que invirtió el grupo Brescia en la adquisición de la cementera chilena Lafarge, llevan impregnados, en cada uno de los billetes, la estampa del valor lucrativo incierto, pero convincente.
Al parecer, las maniobras temerarias han, y siguen, caracterizando a esta dinastía comercial de patriarcas escrupulosos. El costo oneroso de la primera incursión de un grupo empresarial peruano en territorio hostil, y en plena recesión, va de la mano con el levantamiento del hotel Westin Libertador en San Isidro, cuando el Perú aqueja una crisis turística. Con 33 pisos, será el edificio más alto del país y demandará una inversión de US$100 millones.
De entre sus fortalezas se pueden rescatar su meticulosa habilidad para visualizar potenciales negocios donde los demás intuyen pérdidas, el casi inquebrantable régimen de mutismo con el que se manejan y sus resoluciones salvavidas cuando concluyen que algo suyo no fructificará.
Por eso, ver a los hermanos Brescia en el mismísimo Salón Azul del Palacio de la Moneda en Chile deviene en orgullo y satisfacción. Porque esconde una ansiada reivindicación, porque estamos hasta el hartazgo de Sagas, Ripleys y Tottus, y porque no toleraremos que más de nuestros referentes comerciales emblemas se vistan con la camiseta de otra selección. Estamos, al fin, pagándoles con la misma moneda.
miércoles, 26 de agosto de 2009
No todos son gordos buenos
Basta (y sobra) un gordinflón con facha de nerd para que el director ejecutivo todopoderoso de un banco se encierre en su guarida, encaramada al tope de su fortaleza, y rehúse asomar siquiera la mano para largarlo. Michael Moore, de apariencia dócil, la imponencia de un holgazán, ojos tiernos como el de un sharpei, se presenta armado ante sus rivales de turno con preguntas incisivas y una cámara perspicaz. Esta vez consigue la atención del supervisor.
—¿Qué desea? —lo aborda el inquieto, y algo curioso, empleado.
—Vengo a reclamar el dinero del pueblo americano —responde, y le muestra un costal con el signo dólar—. Tengo más, por si acaso, no creo que aquí alcancen los diez mil millones.
El conato de pesquisa transcurre en el documental “Capitalism: A Love Story”, próximo a estrenarse, del cineasta y escritor americano. Fiel a su estilo, hace un despliegue de críticas ácidas y sesudas sobre el capitalismo y las instituciones que se benefician de sus fisuras para enriquecerse, mientras miles se van a la ruina.
Anteriormente ya había demostrado su astucia inquisitiva en libros como “Todos a la calle”, en el que trató la política de reducción de empleos, y en documentales como “Fahrenheit 9/11”, donde utilizó de marco los atentados terroristas del 11 de setiembre para cuestionar la administración Bush.
Nacido en Flint, Michigan, Moore alcanzó la fama con su película “Roger & me”, y produjo luego una serie de documentales reveladores como “Bowling for Columbine” y “Sicko”.
miércoles, 19 de agosto de 2009
Ganas, !y olé!
ENTREVISTA A GABRIELA PACHECO

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Bailo flamenco en el instituto Almas Gitanas de Barranco.
¿Qué te atrajo del flamenco?
Es diferente de otras danzas y no la practicaba mucha gente. En un momento de ocio, pese a que sabía poco del flamenco, decidí intentarlo. Luego comprendí que es una manera de expresarte y desestresarte.
¿A qué edad empezaste?
A los 13 años, cuando cursaba tercero de secundaria.
¿Te llegaste a enamorar de la música española?
Claro, empecé a coleccionar discos, leer mucho sobre música española. Además recibo información de una página web con las ultimas noticias del baile.
¿Cuál es el próximo nivel adonde quieres llevar tu danza?
Quiero irme de intercambio a España para desarrollar mi técnica.

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Bailo flamenco en el instituto Almas Gitanas de Barranco.
¿Qué te atrajo del flamenco?
Es diferente de otras danzas y no la practicaba mucha gente. En un momento de ocio, pese a que sabía poco del flamenco, decidí intentarlo. Luego comprendí que es una manera de expresarte y desestresarte.
¿A qué edad empezaste?
A los 13 años, cuando cursaba tercero de secundaria.
¿Te llegaste a enamorar de la música española?
Claro, empecé a coleccionar discos, leer mucho sobre música española. Además recibo información de una página web con las ultimas noticias del baile.
¿Cuál es el próximo nivel adonde quieres llevar tu danza?
Quiero irme de intercambio a España para desarrollar mi técnica.
Y nosotros también volveremos...
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Sobre un escenario magistralmente iluminado, un hombre canta la muerte de dos personas mientras sacude las maracas, rasgando el aire como el puñal del forajido antes de hundirse en el lomo de la meretriz, y los estentóreos aplausos del público simulan el fulminante balazo que ella le devuelve. Alrededor danzan parejas al compás de una orquesta timbalera, impasibles a la trágica letra, como el borracho desabrido que tropieza con los cuerpos.
Pedro Navaja se llama la canción y el intérprete Rubén Blades, quien regresa a los escenarios acompañado de los “Seis del Solar” tras cinco años de ausencia, en la gira denominada “Todos Vuelven”.
A pocos meses de haber dejado su cargo como ministro de Turismo en su natal Panamá, “El poeta de la salsa” aterrizará en Lima para un único concierto este 10 de octubre en la Explanada del Monumental.
lunes, 17 de agosto de 2009
¿Cree que todavía existe racismo en el Perú?
Negar que existe el racismo en el Perú sería incurrir en una de sus tantas manifestaciones. Lo he visto, lo he escuchado, lo he palpado cuando acariciaba la piel atezada de la mujer que jamás pensó encamarse con un alumno de la de Lima. Pero nunca dije nada al respecto. Y es quizás la forma en la que hemos aprendido a lidiar con esta lacra, la forma en la que preferimos volvernos cómplices antes que delatores.
Aquí el racismo funciona en todas direcciones. El blanco discrimina al cholo, el cholo repudia al negro, y el negro aborrece a todo aquel que lo mira con desdén. No es entonces un “derecho” racial a favor de los blancos, superiores e invencibles por antonomasia, sino que actúa también como asidero motivacional para las razas injustamente relegadas y oprimidas, el premio consuelo, la manera de sentirse por encima de otros. Un problema sin fin eminente, porque la preeminencia es una necesidad imperecedera de la única raza, la humana.
Aquí el racismo funciona en todas direcciones. El blanco discrimina al cholo, el cholo repudia al negro, y el negro aborrece a todo aquel que lo mira con desdén. No es entonces un “derecho” racial a favor de los blancos, superiores e invencibles por antonomasia, sino que actúa también como asidero motivacional para las razas injustamente relegadas y oprimidas, el premio consuelo, la manera de sentirse por encima de otros. Un problema sin fin eminente, porque la preeminencia es una necesidad imperecedera de la única raza, la humana.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Continúan secuelas del remezón

El ministro de salud, Óscar Ugarte, admitió ayer durante su visita a Ica que hay retraso en la construcción de los nuevos hospitales de esa ciudad y de Pisco, que sustituirán a los destruidos por el sismo del 2007.
Tras el aplazamiento de dos años en la edificación de los hospitales Regional de Ica, Santa María de Ica y San Juan de Dios de Pisco, el ministerio decidió asumir la ejecución de estos proyectos, dijo Ugarte. Precisó además que las obras comenzarían recién en octubre, debido al largo proceso de estudio y elaboración de los expedientes previos a la convocatoria a licitación que se realizará en setiembre.
A propósito de las críticas recibidas sobre la demora por parte de los gobiernos regionales y locales, el presidente de la República, Alan García, retrucó instándolos a gastar todos los recursos que les fueron asignados para las tareas de construcción.
lunes, 10 de agosto de 2009
Ejerecicio 1
1.¿Qué otra cosa hace además de estudiar en U. de L.?
Colaboro desde el ciclo pasado en Nexos como redactor. Además toco guitarra, leo, voy al cine y, de vez en cuando, frecuento el casino.
2.¿Qué hizo en sus vacaciones? ¿Estuvo a gusto?
Viajé a Ecuador por 10 días con mi enamorada. Mucho.
3.¿Qué diarios y revistas lee cotidianamente?
El Comercio, Perú 21, Somos, Caretas, Etiqueta Negra, Dedomedio.
4.¿Qué programa de TV observa con frecuencia?
Noticieros en general, series como Lost, Prison Break, The Big Bang Theory, y repeticiones de Seinfeld.
5.¿Que emisora de radio escucha?
Radio Capital.
6.¿Cuál es la última película que vio?
La huérfana.
7.¿Qué libro ha leído este año? ¿El anterior?
”Pregúntale al polvo” de John Fante
8.¿Qué espot publicitario peruano lo impactó este año?
El cartel de Ripley para la temporada invierno 2009 donde empotró mi amigo su parachoques cuando me jalaba.
9.¿Dónde vive? ¿Le gusta? ¿Se mudaría y a dónde?
Surco. Me complace, no más. Sin ser algo imperioso, me gustaría vivir en Barranco.
10.¿Por qué estudia Ciencias de La Comunicación?
Por defecto.
11.¿Cuál es su proyecto al terminar su carrera?
Ejercer el periodismo escrito y cruzar los dedos porque surja la ocasión de hacer corresponsalía de guerra.
Colaboro desde el ciclo pasado en Nexos como redactor. Además toco guitarra, leo, voy al cine y, de vez en cuando, frecuento el casino.
2.¿Qué hizo en sus vacaciones? ¿Estuvo a gusto?
Viajé a Ecuador por 10 días con mi enamorada. Mucho.
3.¿Qué diarios y revistas lee cotidianamente?
El Comercio, Perú 21, Somos, Caretas, Etiqueta Negra, Dedomedio.
4.¿Qué programa de TV observa con frecuencia?
Noticieros en general, series como Lost, Prison Break, The Big Bang Theory, y repeticiones de Seinfeld.
5.¿Que emisora de radio escucha?
Radio Capital.
6.¿Cuál es la última película que vio?
La huérfana.
7.¿Qué libro ha leído este año? ¿El anterior?
”Pregúntale al polvo” de John Fante
8.¿Qué espot publicitario peruano lo impactó este año?
El cartel de Ripley para la temporada invierno 2009 donde empotró mi amigo su parachoques cuando me jalaba.
9.¿Dónde vive? ¿Le gusta? ¿Se mudaría y a dónde?
Surco. Me complace, no más. Sin ser algo imperioso, me gustaría vivir en Barranco.
10.¿Por qué estudia Ciencias de La Comunicación?
Por defecto.
11.¿Cuál es su proyecto al terminar su carrera?
Ejercer el periodismo escrito y cruzar los dedos porque surja la ocasión de hacer corresponsalía de guerra.
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